25 de marzo de 2010

Simple...

Simplemente despierto. Mis ojos buscan la impaciencia de un nuevo día. Mi primer pensamiento se desglosa en tu figura, se mantiene vivo hasta después de desperezarme. Un té tibio espera manchando el interior de una taza que supiste regalarme. Yo en cambio, sin manchas, espero tibiamente un reencuentro profundo.
El reloj va sumando minutos que me llevan a lo racional de mi trabajo. Entre pilas de papeles consigo olvidarte un poco. Todo suma. Varias horas se acumularon en un plazo de tiempo que parece tan fugaz, como los besos que armo con rayos de recuerdos que revientan en mi cabeza.
El sol de la tarde muestra que ya le ganó la pulseada al resto del día. Subo a mi auto y comienzo el viaje. Típico, corto y constante. Los kilómetros van armando un mundo preciso. Una hora de soñador, de loco y de poeta berreta. El tramo suficiente para reconciliarme y volver a dejarte; para reprocharte y desearte; para halagarte y pelearte; para matarte de mi recuerdo para siempre y adjudicarme tus pasiones sin precedentes.
Allí vago. Me hago amigo de mi soledad. Me descubro, pero me doy cuenta que no me conozco. Busco soluciones al mundo, aunque comprendo que no puedo solucionarme.
La vuelta se torna tediosa. A veces música, otras tantas, partidos. La noche me ganó la riña; la ruta aumentó el deseo de tenerte en el asiento del lado. Los sonidos del silencio interior, aseguran que se necesita de tu compañía.
De nuevo en casa. Prontamente mis ojos se cerraran buscando matar un largo extrañar. Igual de pronto volverá a renacer el sol, y me dejará sabiendo que esta rutina me destruye mucho más que la que creía sentír a tu lado.

21 de marzo de 2010

Vocos, que te pario...se me pegó esta música. Excelente

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El mundo es, lo que cada uno quiere

















Todo pasa, y entre golpes, huídas y anhelos, los años nos van tomando el tiempo. La necesidad de saberse algo rompe con todos los proyectos y crean la incertidumbre característica de los soñadores eternos.
Aquellos que caminan y trasladan a otros cosmos sus pensamientos, chocan con la realidad de saber que el estrés se lleva lo imaginario y deja lo concreto. Este mundo que gira a mayor velocidad en busca de otro calendario completo, es el que nos plantea la duda de entender quienes somos, a donde vamos y que hacemos.
Algunos se marchan si preverlo, otros en cambio, luchan por no hacerlo; aquellos que ruegan por tenerlo, son los que ya maduraron y prepararon este terreno, para liberar para siempre su espíritu, su alma y su crecimiento.
Varios quedamos en el sacrificio del seremos, atareados por la rutina, y enredados en lo tedioso que resulta ser criterioso en un determinado momento.
Se perdieron valores y respetos; aunque no todos se entrometen en este círculo vicioso que aúna hedonismo, comodidades y ventajas a cualquier precio.
Se venden proyectos, satisfacciones y sueños; lo que importa la pérdida de sentirse realizado en el plano interno, solo para encontrar aquel extraño placer de ser reconocidos a través de título, papeles y comentarios diversos; emanados de tantos encargados de verter conceptos oportunistas, que se borran con el primer soplar del viento.
El mundo vive en post de crecimiento. Un crecer desarmado, sin planteos y con una realidad tan incierta como las mentiras verdaderas. Ese crecer chato; plagado de puras especulaciones, engaños y patrañas.
Inéditos acontecimientos, buscan trazar mentiras evidentes que mutan en simples verdades convincentes.
Ya todo se va muy lejos. La simpleza, honradez y purificación de pensamientos, solo dependen de la naturaleza de un espacio en vistas de evolución cuando lo determinen los tiempos.
Hoy es el comienzo de un ciclo en donde “la raza predilecta”, como todos creemos, deberá entender que todo merece respeto y tomarse tal cual vino de viejo; para aprender que nuestro mundo no admite el esquivo de lo natural y concreto. Tan solo porque, como pocos entendemos, la conciencia gravita en cuidar esto, ya que es lo que mantiene sincronizado y en funcionamiento, para la subsistencia de lo inexplicable y lo razonable que hasta hoy no comprendemos.
Solo se trata de preservar nuestra propiedad, que traducida en miles y miles de kilómetros, se vuelve un pequeño eslabón en el universo, cargado de desigualdades, promiscuidades y desechos, que poco a poco van marcando un futuro poco feliz y teñido de explicaciones acomplejadas y sin criterios.

20 de marzo de 2010

Fragmento de carta

Otra vez me equivoqué. Perdón por lastimarte, es lo que menos he querido. Jamás pretendí eso.
Hoy lloro por la necesidad de tenerte, por las ganas de verte; por saber que mi mundo depende de vos, que el mapa de mi cuerpo es tuyo, que mi planeta de fantasías gravita en tu órbita y mi universo se limita a tu cosmos.
Lloro por pensarte riendo, por soñarte corriendo a mis brazos; por escucharte cantar con fuerza cuando estas contenta; por sentir tus palabras cuando mis cosas no salen bien; por tu aliento cuando surgen los nuevos emprendimientos; por tu preocupación cuando trabajé mucho; por tu caricia maternal cuando enfermo; por tu cabeza en mi hombro pidiendo ternura.
Muevo cielo y tierra por otra cena; por disfrutar de otra vuelta; por sentirte la más feliz del mundo cuando voy de tu mano; por saberte contenta de verme; por entender nuevamente tus miedos; por ayudar a tus deseos; por esperar el fin de semana para reposar a tu lado; por apoyar tus metas y alegrarme de tus logros.
Nada tiene sentido sin vos; pero nada de nada. El azar como cosa de locos puso en mi vida a lo más maravilloso: Tu amor. Trazó el camino por un solo rumbo. Sin querer me demostró que ahí parada estas; esperando, dudando.
Tu amor es vital. Sin él, el aire se vuelve denso y los sentimientos espesos.
Me hace feliz el hecho de haberte conocido. De entender que mis brazos fueron ensamblados para tu cuerpo; que mi boca solo encaja en tus labios; que mi corazón solo tiene volumen y capacidad para encerrarse en tu alma.
Lo que fabricamos tiene vida propia. Es eso que está entre medio de ambos; lo que nos une, mantiene, amarga, entristece. Es único y jamás existirá algo comparable.
Hoy mi felicidad solo pasa por estar a tu lado. Dicen que nada es para siempre. En nosotros, pase lo que pase, se va a acabar aquel día en que alguno ya no esté en este terreno. Pero así y todo, me iré comprendiendo que tu amor, tu sonrisa, tu felicidad y tus besos, para mi fueron, son y serán eternos.

Explicaciones inexplicables

Ya no se que sucedió. ¿Se perdió la pasión o simplemente se partió el amor?
Es cruel saber que buscas otro camino que va en sentido contrario al mio. No hallo la manera de alejar mi cabeza de tantas conjeturas, que al fin y al cabo alimentan un dolor inconmensurable; inigualable.
Un par de días después de aquella espinosa charla, comienzo a conocer que cuando duele el corazón no es nada. Eh encontrado un dolor singular, que es inexplicable, cabrío y constante. A decir verdad no hay modo alguno de describir el dolor del alma penante.
Hoy mi vida se posa en el vacío terminante. Se alimenta de seres sin vida y de sin sentidos delirantes. Es tan complejo escarbar en busca de respuestas, cuando ni siquiera es capaz de fluir una pregunta perfecta.
Creía que el amor era el poder de nosotros, nuestro cimiento, resguardo y sustento; aunque se que aún sigue latiendo con su presencia, estos golpes me aseguran que, a veces, amar no resulta suficiente. Los tiempos me sumergieron en lo profundo del abismo, hasta sentir que el pozo que se adueño de mi terminará por ser ciego.
Allí estas mi compañera de vida, emprendiendo el viaje hacia ese nuevo mundo de almas perdidas. Pensaras que mis inconsciencias indagan ese astro de soledades, y aunque esa soledad sea mi universo, sonreiré al confirmar que tus ojos no me observan como al común de los ciervos.
Quiero dejar de taladrar mi cabeza. Tomar las agujas del reloj y pasarlas hasta toparme con aquel día en que te tenga de nuevo entre mis brazos o asumida la culpa, la pérdida y el fracaso.

Profetizado de estupidez

Que problema este de los profetas, de los desconocidos, de novelistas, cuentistas o simples especuladores.
Un disparate que vela por lo ilógico de las lógicas más evidentes. Ideal para la perfecta combinación de paranoias y mensajes ocultos, que trazan la circunferencia precisa para agrandar la incertidumbre del futuro.
Muchas suposiciones, que olvidan que las realidades que se viven marcan la tendencia a lo divino o al infierno de palabras olvidadas.
No hay que buscarles muchas vueltas. El concepto perfecto de creer o reventar resulta tan efímero como la promesa plagada de politiquería.
Filosofías tan baratas, que solo buscan acomplejar términos tan estúpidos que no merecen alegato alguno. Estados de non-felicidad que se llenan de respuestas sin conocer las preguntas.
Tildados como mensajeros del pasado, estos salvadores vencidos, venidos del anonimato de lo conveniente, son convertidos en una especie de héroes desaparecidos. Es fácil creer en lo complejo, máxime cuando no se comprende.

¿Acaso resulta un disparate creer que La Biblia puede ser un libro más, escrito por un cualquiera, como vos o yo?. Al margen de eso, realmente ha de ser una exquisita obra literaria. El bet-sellers por excelencia.
Si creo en la Iglesia, he de hacer lo mismo con Nostradamus, Los Mayas, Orión y miles más. Siempre caigo en el maldito vicio de la elección. Va, la vida es eso: Pura Elección.
Al fin y al cabo termino por hacer un texto de semi-autoayuda, casi imitando la vulgaridad de Bucay. Tratando de abrir pensamientos bien cerrados, bien básicos.
Por el momento me dedico a vivir el presente que me tocó. Tapado de profecías tan evidentes que hasta el más idiota de los idiotas puede vaticinarles. Todas apuntando hacía un final más obvio que un libro de Gabriel García Márquez.
El verdadero fin del mundo, lo viviré cuando no pueda darme cuenta que me llegó.